Pensar que quieres montar tu propio proyecto o tu negocio no es precisamente tener una idea: es tener un objetivo. Algo inconcreto todavía, pero un objetivo.

Empezar a darle forma no siempre es lo más fácil, así que, para ayudarte, te proponemos algunas técnicas: unas facilitan que las ideas broten y, otras, te ayudarán a elegir las mejores.

Sabes que quieres hacer un proyecto o crear un pequeño o gran negocio, pero no se te ocurre ni qué ni cómo. Piensa que las ideas de negocio normalmente provienen de lo que ya hacen los demás, de tu formación y experiencia, o de tus aficiones. Igual éste es un buen punto de partida. Además, es esencial que aprendas a mirar a tu alrededor: estamos rodeados de problemas que necesitan nuevas soluciones (las tuyas) y rodeados también de soluciones a nuestros problemas. Todo es cuestión de mirar atentamente y con imaginación.
En “HERRAMIENTAS encontrarás cómo hacer una tormenta de ideas para terminar de una vez con esa sequía imaginativa y con la página en blanco. En ”REDES + 2.0” vas a aprender a utilizar evernote para guardar todo lo interesante que encuentres, trello para organizarte tú y tu proyecto y symbaloo para crear tu entorno de aprendizaje. “SIN DARTE CUENTA” verás que, mientras ibas probando las cosas que te hemos propuesto, has aprendido cosas sobre ti. Si “YA LO DECÍA AQUELLA PELI“.

Si el proyecto lo estáis haciendo entre varias personas, perfecto; si estás emprendiendo en solitario, puedes pedir que te ayuden. Es divertido. Hacer una tormenta de ideas es sencillo. Se plantea un problema y solo hay que decir todas las ideas que se os ocurran, sin pensar. Da igual si son válidas, o locas, o imposibles. Sin miedo. Lo importante es que salgan muchas y sin filtro, para romper con la manera de pensar habitual. Todas, las locas, las válidas, las posibles y las imposibles, se escriben en una lista bien visible para todo el mundo. Después de unos diez minutos se empieza otro trabajo, el de ordenarlas y relacionarlas entre sí, de manera que nos quedará una lista más reducida, pero más concreta. Finalmente eliminaremos las que no sean válidas y nos quedaremos con la mejor solución. Imagina que has estudiando una F.P. básica de peluquería, por ejemplo, así que eres bastante joven y sin mucho dinero, pero con muchas ganas y con las ideas claras sobre lo importante que es para todo el mundo sentirse bien consigo mismo y con su aspecto. ¿Qué podéis hacer con lo que sabéis y con lo que tenéis? Ese es vuestro punto de partida

En el proceso de crear una peluquería o cualquier otro proyecto que quieras emprender, vas a necesitar organizar toda la información que manejes, gestionar las tareas y compartirlas con el resto del equipo. Por eso vas a aprender a utilizar tres herramientas muy útiles: Trello, que sirve para organizarse el trabajo, tanto individualmente como en equipo, y Evernote que será la libreta en la que recogerás absolutamente todo y Symbaloo que almacenará los enlaces a las webs, vídeos, blogs, redes y cualquier otro recurso que utilices en la red. Estas tres herramientas son gratuitas y las puedes utilizar desde cualquier dispositivo. ​

Puede ser que todavía no tengas muy claro si esto tiene que ver contigo o si no te sirve de nada. Pues, aunque no te hayas enterado, has aprendido muchas cosas sin darte cuenta. Detrás de las tormentas de ideas o de las búsquedas en Google están lo que se llaman “competencias básicas”: no son los conocimientos que sabes porque has estudiado o dejado de estudiar, sino habilidades que necesitamos para vivir el día a día rodeados de los demás. Y éstas también se aprenden y se ejercitan. Para hacer la tormenta tenías que tener alguna motivación (que es una competencia básica), y seguro que al ver los resultados has mejorado la confianza en ti mismo (la confianza es otra competencia); además seguro que ya se lo has contado a alguien y te has tenido que esforzar para explicárselo bien y que te entienda (otra: comunicación) y casi todo esto lo has hecho a través de tu móvil o el ordenador, con lo cual también has musculado tu competencia digital. ¡No está nada mal para haberlo hecho sin darte cuenta! Puedes creer que sigue sin servirte de nada saber de la existencia de las competencias, que con hacer lo que tienes que hacer ya es suficiente. No es del todo cierto. Tú, como todo el mundo, trabajas con los que tienes. Y,  ¿qué tienes? Pues entre otras cosas, tus competencias.

Buscar en tus aficiones, tormentas de ideas para encontrar un proyecto que te ilusione… ¿Nunca te habías parado a pensar cómo una cosa te puede llevar a otra, cómo todo, a fin de cuentas, puede estar relacionado? ¿te desconoces, pensando en todo esto?